Otro escándalo en Córdoba con una secta de porno-Yoga

El yoga más controvertido
Un grupo de yoga creado en Rumania, que produce películas pornográficas usando a sus discípulos, filmó su última producción en Capilla del Monte, donde se instaló hace un año.
Sergio Carreras
El pasado 18 de mayo, un inspector de la Municipalidad de Capilla del Monte llegó a El Vergel, un camping ubicado en el barrio Aguas Azules, al sur de la ciudad. Hacía rato que la temporada turística se había desvanecido. Además, el predio estaba inhabilitado desde hacía un año. Debería haber estado vacío. Pero desde la calle, detrás de las hojas secas de palmera que lo rodeaban, se veían con claridad ocho carpas instaladas.
El inspector fue recibido por el encargado del lugar, Ermanno Caliari, italiano, quien le dijo que se trataba de un encuentro entre amigos. El inspector vio que todos estaban rapados y vestían ropas orientales.
Pidió pasar al salón para revisar el estado de los sanitarios, pero el encargado le dijo que no podía: estaban filmando una película y necesitaban tranquilidad. El inspector labró el acta 2.160 y se fue. Al día siguiente, no quedaba una sola carpa en el camping .
Un señor desconocido. Un mes después, en los muros de la ciudad aparecieron unos extraños afiches anónimos. “Vea en YouTube: El lado oscuro de un culto tántrico. Infórmese. ¿Otro Carlos Paz? Cuidemos Capilla”. La referencia a Carlos Paz tenía que ver con el caso del Maestro Mehir, el gurú que construyó su emporio espiritual a orillas del lago San Roque y que se encuentra prófugo de la Justicia.
Los capillenses curiosos que buscaron el video mencionado en los afiches se encontraron con un informe de la televisión finlandesa emitido en 2009, referido a un rumano llamado Gregorian Bivolaru.
Con datos y testimonios sólidos, el trabajo periodístico cuenta la historia de este gurú que en 1990 creó una escuela internacional de la especialidad natha yoga, llamada Movimiento Espiritual de Integración en el Absoluto (Misa).
Se sospecha que Bivolaru está involucrado con el tráfico de personas y la producción de películas pornográficas usando como protagonistas a los discípulos de su grupo.
Bivolaru, un desconocido para los argentinos, es un personaje famoso en Europa. En 2004, el servicio secreto rumano lo arrestó y fue acusado de evasión de impuestos y de tener sexo con una menor. Escapó a Suecia, pidió asilo político y en 2005 la Corte Suprema sueca se negó a extraditarlo porque dijo que en su país no tendría un juicio justo. Desapareció hasta que en 2007 él y varios de sus seguidores fueron acusados de tráfico de personas y ultraje. Lo denunciaron por forzar a sus discípulos a trabajar en chats eróticos y de haber enviado mujeres a Japón para que actuaran en clubes destrip tease y así recaudaran dinero para su escuela de yoga.
Su escuela continuó expandiéndose por el mundo y hace pocos años llegó a la Argentina con el nombre de Instituto de Yoga y Ciencias Alternativas Atman. Tiene cuatro sedes en Capital Federal, en los barrios de Palermo, Belgrano, Recoleta y Villa Urquiza.
En junio del año pasado, abrieron su primera filial en el interior del país y eligieron Capilla del Monte, la ciudad argentina más en contacto con el universo infinito de lo esotérico.
Así explicaron su llegada: “Córdoba es el corazón de la Argentina y Capilla del Monte, con su montaña sagrada Uritorco, es uno de los centros espirituales más importantes del continente sudamericano. Decidimos venir a este lugar sagrado para compartir con los buscadores sinceros la enseñanza milenaria del yoga (…) Creemos que a todos quienes fueron convocados a estar en este lugar sagrado, en estos tiempos tan importantes desde el punto de vista del despertar de la conciencia planetaria, les llegará este mensaje”.
Modelos y películas. A Capilla del Monte llegó una pareja rumana integrada por Thomas Major, conocido como Sattwa, y Carmen, a quien llaman Aghora y es una de las principales autoridades del grupo en Argentina.
Estaban dispuestos a expandir la escuela Atman. Alquilaron el salón de la Posada del Árbol, en el centro de la ciudad, para dictar sus talleres de yoga, y el camping El Vergel, el lugar donde se terminaría filmando la película erótica que tuvo como actores amateurs a discípulos de yoga.
En el verano, la época con mayor afluencia de visitantes, colocaron una pantalla gigante en la calle en la que mostraban videos de una atractiva pareja en el río, para invitar a charlas y shows de tantrayoga en El Vergel.
Trajeron hermosas modelos de Buenos Aires, algunas muy conocidas por haber sido motivo de varias notas en revistas como Gente , con las que hicieron pruebas de cámara en el bar Kafka, en la calle principal de la ciudad, y las pusieron a repartir folletos en las veredas tratando de conseguir nuevos adeptos.
Raúl es muy joven, tiene un rostro atractivo y habla con muchísima calma en un bar de Capilla del Monte. Entró a la escuela de yoga a través de la sede que funciona en un departamento en el cuarto piso de un edificio en Santa Fe y Callao, en Capital Federal. Luego, cuando se mudó, también estuvo con el grupo en Capilla del Monte.
Fue uno de los invitados a participar de la película que se rodaría en El Vergel y hoy está convencido de que Cristo lo salvó de las prácticas negativas de la escuela de yoga.
“Primero me impresionaron como personas puras, sanas, que no tomaban, no fumaban, practicaban tantra yoga, vivían en comunidad. Yo estaba en la búsqueda de algo así y me gustó. Ellos piden que todos mantengamos parejas abiertas, como una cuestión evolutiva, y si bien sabía que practicaban el sexo grupal y que cada mujer tenía varios novios, yo no participaba porque mi interés pasaba por otro lado”.
Raúl cuenta que después comenzó a cambiar su punto de vista sobre el grupo. “Aghora le decía a cada uno con quién debía formar pareja. A muchos les partía el corazón; era cruel. Vos no te dabas cuenta, pero te iban rompiendo todas tus creencias. Se la daban de sanadores y a una chica de Buenos Aires, que tenía cáncer, la rumana le dijo que no se debía operar y al poco tiempo hizo metástasis. Se meten en toda tu vida y te terminan diciendo qué podés o no hacer”.
“A la película me invitaron diciendo que era sobre tantra yoga, para ilustrar la continencia sexual, que habría escenas eróticas para poder mostrarlas a otros alumnos como material pedagógico. Lo más loco es que yo estaba convencido de que tenía que hacer el video. A muchas chicas, antes las fotografían desnudas o con ropa interior, les piden que se masturben, que usen aparatos sexuales, a todas las impulsan a tener relaciones lesbianas y están en contra de las relaciones entre hombres”.
Yamila también es de Capital Federal y pasó varios años en el grupo. “El primer año te enganchan con el tema de la vida sana, del yoga, te dicen que te hagas vegetariano y dejes de fumar. Yo sabía que se hacían fiestas, que las mujeres hacían strip tease , pero a mí eso no me molestaba, lo veía como una cuestión de liberación, porque es una escuela tántrica”.
“En el segundo año, ya te hacen participar más, es más jugado, te dicen que tenés que tener relaciones con otras mujeres. Cada vez que entraba un varón al grupo, le mandaban chicas para engancharlo. La mayoría de las chicas eran modelos, hermosas, así que a los chicos se les volaba la cabeza y quedaban en el grupo. Vos también tenías que iniciarlos a través del sexo”.
Del mar Negro a París. El grupo de Bivolaru realiza todos los agostos un encuentro en la ciudad rumana de Costinesti, junto al mar Negro, que atrae a miles de seguidores de todo el mundo. Cada año viaja un grupo desde Argentina.
El momento cumbre es cuando realizan el espiral yang , un círculo gigante de personas tomadas de la mano, al que consideran una forma especial de meditación para conseguir el autocontrol y la elevación espiritual.
El encuentro a la orilla del mar dura un mes y para poder viajar cada discípulo debe llevar sus análisis de VIH y hepatitis B. Son días de muchísima actividad sexual, con muchos intercambios y showseróticos de las shaktis , las mujeres que han descubierto sus diosas internas.
Las más afortunadas podrán ser iniciadas espiritualmente, a través del sexo, por el mismo Bivolaru, en la Villa Shakti que ha construido ahí el maestro.
“Cuando fui a Costinesti –cuenta Yamila–, había más de 10 mil personas. Todos actuaban como poligámicos; era todos con todos. Era gente buena que creía estar en un camino espiritual, pero terminás acostándote con 25 personas para demostrar que hay un desapego respecto de tu cuerpo”.
A ella también la invitaron a hacer películas en Capilla del Monte. “Me dijeron primero que eran fotos para un libro sobre continencia sexual. No fui, pero varias de mis compañeras sí; hasta el papá de una de las chicas terminó actuando. Otra vez nos encerraron a seis chicas en una habitación y nos dijeron que hiciéramos el amor. Quedamos duras, pero dos de las chicas sí lo hicieron”.
Otra de las chicas del grupo de Buenos Aires fue beneficiada con lo que se considera el premio mayor: ver al maestro en persona. Para mantener la reserva del lugar de destino, recién días antes de viajar le dijeron que debía sacar los pasajes a París y le hicieron pronunciar un juramento de confidencialidad.
Bivolaru se sabía buscado por distintas policías y su paradero era secreto. A ella la recibieron dos personas en el aeropuerto Charles de Gaulle, la subieron a una combi, le taparon la cabeza y, luego de muchas vueltas, la llevaron a una casona en la que estuvo 15 días encerrada junto a otras chicas, atractivas como ella, llegadas de diversos países del mundo. Muchas llevaban meses aguardando lo mismo: que el maestro las iniciara.
La casa de París tenía todas las ventanas clausuradas y grandes pantallas en las que mostraban testimonios de chicas como ella. Una contaba, como una tragedia, la frustrante experiencia que vivió cuando llegó a la cama de Bivolaru y no se había lubricado lo suficiente, por lo cual no pudo ser iniciada.
La expectativa crece entre las mujeres, que son atendidas a cuerpo de rey pero no pueden usar teléfonos ni comunicarse con sus familias durante el tiempo que permanecen ahí.
A otro de los alumnos de Buenos Aires que fue invitado a ir a filmar a Capilla del Monte le explicaron que sería una “película iniciática, no pornográfica, para después venderla y ayudar a despertar espiritualmente a otra gente. Pero –contó– las cosas ya se tornaban intolerables dentro del grupo, no tanto por lo sexual, sino porque usan a la gente; son como vampiros que necesitan gente joven, a la que van manipulando y metiéndose en sus vidas”.
Los videos pornográficos y libros con fotos eróticas, supuestas fuentes de dinero para el grupo, circulan en las escuelas argentinas y del resto del mundo. Los discípulos que participan de las películas no saben en qué lugares se terminan vendiendo y mostrando.
La intendenta de Capilla del Monte, Rosanna Olmos, luego de la inspección al camping realizó consultas con organismos nacionales y sostiene que la ciudad sigue dispuesta a recibir a nuevos habitantes de todo el mundo, pero aclara que no admitirán grupos sectarios que se aprovechen de sus integrantes.
El grupo de yoga llegó a tener en poco tiempo unos 30 seguidores en Capilla del Monte. Luego de la película y los afiches, le quedan menos de 10. Hace más de dos meses que no van a la Posada del Árbol y ahora sólo siguen sus actividades en el camping .
Su encargado local, Sattwa, sospecha que algunas personas conspiraron para perjudicarlos. Los ex discípulos consideran, por el contrario, que si 
hubo perjudicados, no fueron justamente los maestros de la escuela.
Una ex discípula desempolva todos los recuerdos en el grupo
“La primera época siempre es buena, llena de nuevas experiencias y meditaciones, pero luego llegan la locura y los secretos”, evoca con seguridad la ex integrante.
Los ex discípulos del grupo de yoga que dirige el rumano Gregorian Bivolaru han comenzado a hacerse escuchar en diversos países del mundo. Denuncian el trato que recibieron en lo que consideran un grupo sectario y la utilización que hacen de los devotos para filmar las películas pornográficas ya conocidas en muchos países.
Uno de los sitios más frecuentados (¡Error! Referencia de hipervínculo no válida.es mantenido por una ex discípula rumana que se hace llamar Mahashakti, el nombre de la suprema deidad femenina dentro del Movimiento Espiritual de Integración en el Absoluto (Misa).
Ella, que estuvo cuatro años en el grupo, contó a La Voz del Interior cómo el grupo intenta reinventarse desde Rumania. “En estos días, los comentarios de la gente común son cada vez mejores hacia ellos, debido al suceso que tienen las campañas de Misa. Ellos se quejan de que fueron maltratados por las autoridades en 2004, lo que es cierto, pero inventan que hay toda una conspiración masónica contra Bivolaru. Comenzaron a organizar eventos como la semana de la espiritualidad, la semana de los ángeles, el día internacional del yoga, etcétera. Y participan en programas de TV y documentales que los muestran favorablemente”.
“En mi opinión –prosigue–, el problema con las ideas de Misa no son sus vinculaciones sexuales sino más bien que están equivocados y son potencialmente peligrosos. Por ejemplo, por su apoyo a teorías conspirativas dementes, la seudociencia y sus profecías del fin del mundo. La parte sexual es sólo escandalosa”.
La ex devota recuerda que su primera época en el grupo fue buena, “llena de nuevas experiencias, practicando las meditaciones y siendo la más disciplinada alumna de la clase. Pero luego comenzó la locura: las historias sobre la masonería malvada, los peligros de los alimentos genéticamente modificados, que se volvieron parte de las discusiones en clase. Empezaron los secretos, de los que sólo participaba cierta gente. Lo más irritante era el pensamiento mágico, que está en el corazón de Misa. Por ejemplo, si una shakti , una discípula, encontraba en el suelo una hoja de árbol con forma de corazón, significaba una segura señal de Dios, pero al mismo tiempo esa mujer vivía ignorante de la existencia de increíbles sufrimientos en el mundo. Es lo que llamo el egoísmo espiritual, que me parece el principal daño que Misa provoca en sus miembros; los convence de que son especiales y de que Dios está sobre ellos todo el tiempo”.
“No son exageraciones”. Ella no llegó a conocer en persona a Bivolaru, aunque fue tres años al encuentro internacional en Costinesti. “No son exageraciones las que se leen sobre el concurso de shaktis . Es básicamente un concurso de belleza en el que nunca una mujer madura o gorda podría ganar. Se hace cada tres días durante un período de 14 días. Cada chica debe hacer unaperformance teatral y obtener buenas calificaciones de un jurado. Todas salen con diminutas bikinis rojas y deben saber mostrar lo que les queda sin mostrar con esa ropa, porque la idea es que prueban que abandonaron las inhibiciones, consideradas fuente de problemas. Hacen bailes eróticos, responden tests de inteligencia y se masturban en el escenario con objetos que cada una elige. Una parte de esas performances es secreta, aunque luego aparecieron muchas como parte de los videos pornográficos de la secta”.
“La existencia de los videos pornográficos fue negada durante años por Misa”, cuenta. “Hasta que fueron subidos a Internet y todos pudieron verlos y comprobar que existían. No creo que sea la principal fuente de ingresos del grupo; ellos tienen varios negocios lucrativos en otras áreas: venden libros, producen plantas especiales o importadas, dan seminarios y cursos y desarrollan videochatseróticos cuyos ingresos terminan en los bolsillos de los líderes de Misa”.
“El brazo norteño más conocido de Misa se llama Natha y mantiene también varias actividades económicas vinculadas a las películas pornográficas y escuelas de danza erótica y strip tease . Es obvio que se trata de personas adultas que están en su derecho de participar de esto, pero he escuchado suficientes malas historias como para estar preocupada por las chicas involucradas en estas actividades, que viven pendientes de no desilusionar a Bivolaru, para no perder su protección”.
Dice que si tuviera que darle un consejo a un joven que esté pensando en ingresar al grupo, sería que “no crea nada de lo que ellos tratan de venderle. Que tampoco me crea a mí, sino que chequee los hechos por sí mismo. Que pregunte en otras fuentes que le sean confiables, fuera del grupo, y que no le sean sugeridas por ellos. Que no deje que lo manipulen, que nunca crea algo sólo porque su maestro o Bivolaru lo dicen. Que si no responden sus preguntas y dudas sobre el grupo, es porque tienen algo que esconder”.

“Tenemos actividades voluntarias”

El encargado del grupo de yoga esotérico de Capilla del Monte, Thomas Major, conocido como Sattwa, negó desde Buenos Aires las acusaciones contra el grupo y que hubieran filmado una película de connotaciones pornográficas en Punilla.
El encargado del grupo de yoga esotérico de Capilla del Monte, Thomas Major, conocido como Sattwa, negó desde Buenos Aires las acusaciones contra el grupo y que hubieran filmado una película de connotaciones pornográficas en Punilla.
Señaló que sólo tienen “actividades artísticas voluntarias, de música, de filmaciones, pero sin presionar nunca a nadie”. Invitó a visitar la página http://www.arteesoterico.com, en la que hay un capítulo dedicado al cine como “arte iniciático” y “camino de liberación”.
Sattwa dijo que lo sorprendieron profundamente las acusaciones. “No tenemos nada para encubrir y es totalmente transparente nuestra actividad. No recuerdo una inspección de la Municipalidad; a nosotros no nos ha buscado nadie. En Capilla del Monte es bastante peculiar la situación; hay muchos tipos de caminos, muchas prácticas, mucha mezcla y, bueno, cada uno elige”.
El dirigente sostuvo que son “una escuela de yoga trabajando con la meta de la realización del Sí Divino a través de la meditación. La acusación de que somos una secta contradice los hechos básicos. Una secta por definición es cerrada y avasalla a sus miembros. Aquí hay libre expresión de gente anónima que critica libremente frente a la prensa a nuestra escuela. Por otro lado, el yoga trabaja por la liberación del ser; es clara la contradicción”.
Consultado sobre los testimonios de ex alumnas que viajaron a Rumania y estuvieron en París en una casa de Bivolaru, dijo no conocer esos episodios. “Esto es una escuela de yoga, enseñamos yoga. Me llama la atención la coordinación de este tipo de ataques que ha empezado con afiches anónimos, hechos justo en el momento en que me tuve que ir de Capilla por tres semanas. Ahora aparece gente que no nos ha expresado su disgusto ni con la enseñanza ni con la práctica de la escuela, y justo entraron a robar en la casa que yo había alquilado en Capilla. No es mi responsabilidad decidir si se trata de alguna maniobra o no, pero tantas coincidencias llaman la atención. Los afiches anónimos sugieren ‘que no quieren otro Villa Carlos Paz en Capilla’, refiriéndose a nuestras enseñanzas; no entiendo qué tienen que ver las dos cosas. Alguien tiene que tener una fantasía enferma para afirmar ese tipo de cosas. ¿Quién estuvo en París? ¿Con quién estuvo? 
Yo soy profesor de yoga, este tipo de chusmeríos no me interesa”.
Desde la Confederación de Yoga de Argentina, su vicepresidenta, Liliana Tagliaferri, dijo a este diario que el grupo Yoga Esotérico Integral, que tiene sedes en Buenos Aires y Capilla del Monte, no integra la confederación. “Es la primera vez que escucho ese nombre”, dijo Tagliaferri. El grupo tampoco aparece en el Registro Argentino de Yoga.

Polémica por el “porno yoga” en Capilla del Monte
La intendenta Rosanna Olmos dijo que la ciudad seguirá estando abierta a las personas que buscan experiencias espirituales, pero aclaró que no serán permisivos con las sectas.
La intendenta de Capilla del Monte Rosanna Olmos dijo que su ciudad está y seguirá estando abierta a las miles de personas que permanentemente llegan de todas partes en busca de nuevas experiencias espirituales, pero aclaró que no serán permisivos con las sectas que busquen instalarse allí.
Ayer este diario publicó un informe sobre una secta rumana de yoga que filma películas pornográficas con sus discípulos (ver El yoga más controvertido), y que en mayo pasado estuvo realizando una de sus filmaciones en Capilla del Monte.
Capilla del Monte. Rosanna Olmos recordó la sorpresa que vivió cuando se enteró del resultado de la inspección que hizo el municipio al camping El Vergel, en mayo pasado, cuando se encontró a los miembros del grupo Yoga Esotérico Integral instalados en el lugar, pese a que estaba inhabilitado.
“Capilla del Monte –dijo Olmos- desde hace unos cuantos años se ha convertido en la Meca para miles de personas que quieren escapar de las grandes ciudades en búsqueda de tranquilidad y seguridad. Conservamos la fisonomía de pueblo serrano, somos una ciudad abierta a todos aquellos que quieran venir hacia aquí”.
La intendenta destacó como algo positivo que Capilla del Monte “no es un lugar policíaco y no hay fronteras en nuestros accesos, toda persona de bien tiene absolutamente asegurada la permanencia y circulación por Capilla del Monte, de hecho, se han radicado muchísimas familias en los últimos años”.
Pero luego aclaró: “Esto no significa que no nos esforcemos en desbaratar cualquier intento de transgresión a la moralidad. Hemos dispuesto inspecciones permanentes y clausuras hacia todos aquellos intentos de inescrupulosos que ofrecían sanaciones milagrosas o salvación eterna a cambio de dinero, sexo, sumisión moral o espiritual”.
“La libertad de creencias y de culto –concluyó- merece el más absoluto de mis respetos, pero no podemos ser permisivos con nadie ni nada que se asemeje a una secta, ni mucho menos si practican ritos reñidos con la moral o estimulan el consumo ilegal de estupefacientes”.
El encargado del grupo rumano en Capilla del Monte, Thomas Major, negó que realicen actividades contra la voluntad de sus discípulos (ver “Tenemos actividades voluntarias”).

La Voz del Interior

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